Buenos días

– Buenos días.

Me dice una sensual voz mientras mis ojos todavía están cerrados. Los abro y veo a ambos lados de mi cabeza unas esbeltas piernas enfundadas en unas medias de malla. Entre las piernas y el suelo unos pies con una pedicura perfecta envueltos en unos zapatos de tacón alto.

Muslos arriba, las medias se acaban justo donde empieza una minifalda gris, bajo la que no hay nada más que unos tentadores labios.

Mis manos están atadas sobre mi abdomen desnudo, y mis piernas abiertas y separadas atadas a algo que no alcanzo a ver.

– Muy bien fanfarrón, a ver si es cierto que eres tan hábil con la lengua como dices. Dice la misma sensual voz mientras sus rodillas se doblan y los pliegues de su sexo se acercan a mi boca, embriagándome con su olor.

Mis labios entran en contacto con su húmeda suavidad, entreabro la boca y comienzo a recorrer su piel sin dejar un solo milímetro cuadrado sin saborear… de izquierda a derecha, de alante atrás, desde la zona perianal al cada vez más abultado clítoris, al que aún no quiero llegar.

En cuclillas sobre mi, mirando hacia mi pene, acariciando mi abdomen, ella comienza a gemir cada vez con más intensidad a medida que mi húmeda lengua va explorando sus rincones, saboreando cada gota de los jugos que emanan cada vez con mayor caudal.

Sus manos se acercan a mi erección, acarician la base de mi pene haciendo que pequeñas corrientes me provoquen espasmos de placer, juega con mi excitación igual que trato de hacer yo con la suya, cambiando la cadencia de mis lametones, mis chupetones y mis besos modulándola a sus gemidos.

Mi lengua se acerca a su clítoris, lo roza, ella mueve sus caderas y su pelvis buscando ser acariciada, rozada, sobada por mis labios y mi lengua donde más le apetece. Ella tiene el control, sus piernas se estremecen y sus uñas se clavan en mi abdomen con su primer orgasmo.

Agarra mi polla como si quisiera arrancármela como castigo por un orgasmo que no esperaba tan pronto, sus suaves dedos acarician el contorno de mi glande, mi polla se estremece. 

Se deja caer sobre mi boca, haciéndome sentir buena parte del peso de su cuerpo sobre mi cara, mi lengua se hunde entre sus labios, deleitándose con la suave calidez del húmedo interior de su coño. Me cuesta respirar.

Ella me pajea con suavidad, observando atentamente como mi excitación va en aumento, llevándome al límite del orgasmo para detenerse justo ahí, provocándome una sensación de impotencia e irrefrenable excitación.

Sus manos se separan de mi polla y acarician mis muslos hacia las rodillas y más allá, hasta los tobillos, levantando ligeramente su trasero de mi cara, ofreciéndome un delicioso primer plano de su apretado ano.

Sus labios besan mi glande mientras mueve ligeramente hacia atrás su cadera acercando su clítoris a mis labios. Lo rodeo con ellos, lo succiono levemente, lo acaricio con la punta de la lengua, juego con él hasta que otro orgasmo provoca que sus muslos se cierren sobre mis mejillas aplastándome entre ellas.

Desata mis manos y las coloca sobre sus tetas, sus pezones están duros, sus tetas son firmes y suaves. Sus manos cubren las mías y aplastan sus senos contra su esternón. Amaso sus tetas, juego con ellas, mientras mi lengua vuelve a explorar todos los rincones de su sexo, cuyos jugos empapan toda mi cara.

Libera mis manos que recorren con avidez cada curva de su suave piel, sus contornos se deslizan bajo mis dedos. Ella, entretanto, sigue jugando al gato y al ratón con mi orgasmo, haciéndome gemir y deteniéndose cuando intuye que voy a eyacular.

Mi incansable lengua se mueve con rapidez entrando y saliendo de su coño, libando su néctar llevándola directa a un nuevo orgasmo que hace vibrar todo su cuerpo sobre mi mientras arquea la espalda hacia atrás. Sus dos manos agarran mi polla y mis huesos y comienza a moverlas en todas direcciones hasta, está vez si, permitirme eyacular.

Mis testículos bombean con fuerza el esperma a través de mi pene, haciéndolo manar a borbotones, los chorros aterrizan sobre nuestros cuerpos, no sé ni cómo alguna de las gotas incluso ha conseguido pasar sobre ella y aterrizar en mi cara resbalando desde su culo.

Se levanta, busca una toalla con la que secar su sudor y me la arroja encima para que busque alguna esquina seca para limpiarme. 

Mis piernas siguen atadas, al incorporarme consigo ver que cada una está atada a una de las patas de una gran cama que se extiende perpendicularmente a donde me hallaba tumbado.

-No te voy a dar una nota, ni a decirte si has cumplido mis expectativas, vístete, tendrás, o no, noticias mías. Dice mientras abandona la habitación que resulta ser una suite en un lujoso hotel que ha sido abonada con cargo a mi tarjeta de crédito.

Texto e ilustración por @sexticles

banner-libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s