Por sorpresa

Llego a casa antes de lo habitual y oigo gemidos provenientes de nuestro dormitorio, asustada porque no esperaba que hubiese nadie en casa me acerco sigilosamente y descubro la puerta del dormitorio entreabierta.

Miro a través con cautela y te descubro con las piernas abiertas, los ojos cerrados y un enorme dildo entrando en tu delicioso coño, estás gimiendo de placer, a punto de alcanzar el orgasmo.

Verte así hace que mis bragas empiecen a humedecerse pero abro la puerta de golpe, asustándote, mientras me dirijo a tí con un tono iracundo:

– Tengo dos preguntas para tí. ¿Qué haces en casa a estas horas? Y la más importante, digo cambiando el tono y esbozando una sonrisa malévola, ¿cómo te atreves a jugar sin mi?

Entre el susto y mi tono, se te cortó inmediatamente la excitacion y mientras tu mente buscaba la respuesta yo me acerco a la cama.

– No hace falta que contestes, si tardas tanto en contestar te estarás inventando una excusa, así que, tendré que castigar tu comportamiento, digo mientras te arrebato el dildo de las manos.

Adoro lo poderosa que me siento cuando te corto la excitación de golpe para luego volver a subírtela, de modo que aparto de tu alcance el dildo y te ordeno que te estés quieta en tu posición.

Cojo unos cuantos de nuestros pañuelos de seda y ato tus mano derecha a tus pie derecho y ambos al cabecero de la cama sobre tu cabeza, luego hago lo mismo con tus extremidades izquierdas.

Así, inmovilizada como estás beso tus labios, los de la cara primero y los de tu empapado coñito después, para luego ascender lamiendo tu vientre hasta llegar a tus pechos.

Rodeo uno de tus pezones con mis labios, está ya duro, y juego con mi lengua sobre el un poco antes de atraparlo entre mis dientes y darle un leve tirón que te hace soltar un quejido.

Repito la operación con el otro pezón, aunque esta vez el pellizco de mis dientes es un poco más fuerte y tu quejido más agudo.

Mis dedos se deslizan hacia tu coño, empapado como está por tus juegos previos, quedan untados de tus jugos, los muevo por tu suave y cálido interior, recogiendo tu néctar para luego acercarlo a nuestras bocas, introduciendo un dedo en cada una.

Chupamos mis dedos a la vez, saboreándo tus delicias. A continuación nos besamos y nuestras lenguas intercambian sus posiciones.

Mi mano desciende de nuevo hacia tu coño, deslizo mis dedos alrededor, sin entrar esta vez, acariciando tus labios, dibujando su contorno, rozando tu abultado y sensibilizado clitoris, haciéndote saltar al contacto.

– De modo que jugando sin mí ¿eh, chica mala?

Mi mano libre busca sobre la cama el dildo con el que estabas jugando, lo cojo y lo meto en tu boca antes de que puedas contestar, es tan grande que no hay sitio ni para que salgan las palabras.

Empapado con tu saliva lo saco de tu boca y lo deslizo sobre tu piel, me pides que lo meta en tu coño, lo llevó hasta tu pelvis, golpeo suavemente tus labios con él y después lo agito en el aire haciendo un signo de negación.

Tal y como estás atada tanto tu coño como tu ano están expuestos así que introduzco su simulado glande en tu ano y lo dejo ahí clavado, mientras acerco mi cara a tu coño mientras te miro a los ojos.

Deslizó mi lengua por tu piel, repito con ella el recorrido que antes hicieran mis dedos, bordeo tus labios, rozo tu clítoris haciéndote saltar de nuevo…

Con mis labios rodeo ahora tu clítoris, atrapándolo, a continuación mi lengua lo presiona, lo golpea, haciéndote retorcer de placer.

Mis labios succionan tu clítoris, bajan hacia tus labios y los pellizcan y estiran, mi lengua se cuela en tu empapada y ardiente vagina mientras gritas de placer, cada vez más intensamente, como haces cuando estás a punto de alcanzar el orgasmo.

Súbitamente aparto mi boca de tu coño mientras imploras que no pare, pero yo te hago caso omiso, me encanta tener el poder de decidir cuando te voy a permitir llegar al climax.

Empiezo a mover el dildo clavado en tu ano, dibujando círculos en él, dilatándolo, introduciéndolo más allá de su capullo y sacándolo de nuevo, para golpear con el tu coño antes de devolverlo al interior de tu ano.

Así me paso un rato haciendo aumentar tu excitación estimulando tu ano mientras tu coño se “enfría”, pero antes de que eso suceda mis labios aterrizan de nuevo sobre tu vulva, la beso y mis besos siguen hacia tu ano y deshacen el camino hasta llegar a tu clítoris, algo menos sensible que antes.

Pellizco tus erectos pezones mientras mi boca es ahora la que vuelve a estimular tu sexo y tu ano. Mis labios, mi lengua y hasta mis dientes y mis dedos trabajan para llevarte de nuevo al borde del orgasmo.

Mi coño está empapado, de modo que me doy la vuelta y lo coloco sobre tu cara, para que hagas lo que tan bien se te da…

Tu boca busca mi orgasmo, siento tus cálidos labios, tu húmeda lengua, siento como mis jugos inundan tu boca mientras mi boca se llena de los tuyos, quiero que me lleves al orgasmo y solo entonces te dejaré llegar a tí.

Tu destreza es infinita, y aún maniatada eres capaz de encontrar cada esquina estimulable de mi cuerpo, oleadas de placer recorren mi cuerpo haciendo vibrar mi espina dorsal de arriba abajo.

Mi orgasmo llega mientras mis labios succionan tu clítoris, nuestras bocas solo se separan de nuestros sexos para gemir y gritar hasta que al fin, como en un dúo musical gritamos a coro al alcanzar simultáneamente sendos orgasmos.

Haciendo acopio de mis pocas fuerzas te desato, nos quedamos tumbadas una al lado de la otra y nos fundimos en un apasionado beso con sabor a nuestros respectivos coños.

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Texto e imagen @sexticles
Inspiración por @amySexRol_SR

4 comentarios en “Por sorpresa

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