Lléname

Esta noche tengo ganas de fiesta, así que te voy a llamar porque sé que siempre puedo contar contigo. Apenas media hora después de haberte llamado ya estás llamando a mi puerta eres como un perrito fiel. Me encanta tener ese poder sobre ti.

Los dos sabemos a qué has venido, y yo llevo desde que te llamé preparándome, mi coño está mojado y deseando sentirte. Cierras la puerta tras de ti y me coges en volandas sin mediar palabra. Me cargas al hombro como si fuera un saco y me metes en la habitación más cercana, en este caso es la cocina.

Me sientas sobre la mesa de la cocina, separas mis piernas, y hundes tu cabeza en medio. Tu suave y caliente lengua recorre mis labios húmedos y deseosos, mis manos acarician tu pelo empujándote contra mí, tu barba roza mis muslos, la presión de tu cara contra mi pelvis me hace estremecer, tus manos agarran mis tetas y tus dedos retuercen mis pezones.

Sacas de tu bolsillo un antifaz y me pides que me lo ponga. Lo hago. Acaricias mis muslos y chupas mis dedos. Mi cuerpo está tendido sobre la mesa de la cocina, desnudo, mis ojos tapados hacen que aumente mi sensibilidad. Siento la fría superficie en contacto sobre mi piel y el contraste con el calor que desprende tu mano al acariciarme.

De pronto noto como acaricias mis labios mayores con algo frío y suave, lo deslizas desde mi clitoris hacia mi ano, lentamente, mientras mis terminaciones nerviosas se revolucionan y mi coñito se hace agua. Trató de imaginar lo que puede ser que esté recorriéndome, tal vez la punta de un dildo, tal vez un buttplug… 

La curiosidad enciende aún más mi excitacion. Introduces la punta del objeto en mi coño, humedeciéndolo con mis abundantes jugos, y lo llevas a mi ano, dibujando una espiral que termina en el centro de mi estrecha entrada, que se va dilatando a medida que el objeto la penetra.

Es como un duro y frío glande de metal, su punta se abre camino y me va ensanchando a medida que entra, despacio pero sin pausa, hasta que llega un punto en que la dilatación es máxima y a partir de ahí súbitamente se contrae de nuevo. Definitivamente es un buttplug, que encaja en mi ano como un botón en su hojal. 

Lo alojas dentro de mi, lo mueves en círculos, lo sacas un poco y lo vuelves a meter, provicándome oleadas de placer. Entonces siento de nuevo tu cálido aliento sobre mis labios, tu húmeda lengua los recorre, lames mi clitoris, me penetras con tu lengua, haces que desee sentirte dentro.

Mi mano busca tu polla, encerrada aún dentro de tu ropa, tú la apartas y sigues jugando conmigo sobre la mesa, voy a ser tu comida, y mi único deseo es sentirte dentro.

Lléname.

Texto e ilustración por @sexticles

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4 comentarios en “Lléname

  1. Muy excitante. Veo que estás muy puesta en el asunto, sobre todo cuando nombras “dildo o buttplug”, perdona pero no conocía esos términos, debo de ser un ignorante. Lo has bordado porque es tan cálido, y anima a practicarlo. Espero que te llenaran porque lo has bordado. Enhorabuena.
    Gracias por compartir estos momentos.

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