Leyéndote 

Aquí estoy leyendo tus relatos en el blog cuando me llega un mensaje directo por Twitter. Eres tú, quieres jugar yo quiero que juegues. Empezamos a chatear y la conversación pronto hace subir mi temperatura.

Me toco mientras leo tus mensajes, deseo tenerte a mi lado, que sean tus manos las que me tocan, me conoces y sabes lo que me gusta, seguro que sabes hasta cuál es mi relato favorito.

De pronto suena el timbre, vaya un momento inoportuno. Antes de que te diga que nos han interrumpido me escribes: “ábreme”. 

Salto del sofá hacia la puerta, no quiero saber, no me importa saber cómo has dado con mi actual casa. Estás aquí. Entras. Nos miramos e inmediatamente nos besamos. Hace solo unos días que nos vimos, pero me han parecido una eternidad. 

Mis manos desnudan tu cuerpo, tus manos acarician el mío, cubierto solo por una camiseta de tiras y unas bragas empapadas. 

Apartas mi pelo y besas mi cuello, sabes que eso me derrite, tus manos rodean mis nalgas mientras las mías se agarran a tu polla, está tiesa y caliente, y yo estoy deseando devorarla, reprimo mis ansias acariciando toda su longitud, su terso glande, las bolas que cuelgan llenas de ese néctar que tanto me apetece.

Doy un salto y mis piernas rodean tu cintura, mientras nos besamos me llevas en volandas hasta el dormitorio, me dejas caer sobre la cama, me pongo en cuatro patas a gatear en círculos sobre ella, como una pantera en celo, pues así me siento, felina y deseosa de ti…

Mi coño está tan mojado que mis jugos resbalan por mis muslos. Te acercas por detrás y hundes tu cara entre mis nalgas, tu lengua me recorre desde los labios al ano. Me devoras.

Me revuelvo en busca de tu polla, te la agarro y te tumbo en la cama boca arriba. Me siento sobre tu cara para que sigas devorando mi coño. Tus manos amasan mis nalgas y yo me inclino a degustar tu exquisito falo. 

Dejo caer unos hilillos de saliva desde mi boca hecha agua hasta la puntita de tu rosado glande. Los hilillos se convierten en regueros que empapan tu polla que acto seguido hago desaparecer entre mis labios. 

Mis otros labios están absolutamente entregados al placer que les provocas con tu boca, los movimientos de tu hábil lengua. Mojas tus dedos en mis jugos y tu saliva y untas mi ano con los de una mano, mientras los de la otra rozan mi clítoris, hinchado y palpitante.

Trago tu polla hasta que mi nariz toca tus huevos, me encanta sentirme atorada, que me dejes sin aire. Mi cabeza sube y baja, y de mi boca brota tal cantidad de babas que las sábanas ya no absorben más y se forman charcos. 

Muevo mi pelvis para sentir tu lengua en cada rincón del interior de mi vagina, mientras dos de tus dedos dilatan mi ano, a los que pronto acompaña un tercero y un cuarto. Cuando me quiero dar cuenta me estás follando el culo con el puño… y me vuelve loca sentirme tan llena por dos sitios a la vez.

Jadeo, escupo, toso, convulsiono, me retuerzo de placer, tu lengua, tu polla, tu puño… tantas fuentes simultáneas de placer me hacen estallar en un orgasmo brutal que hace que llene tu boca con un squirt que poco falta para que te ahogue… mientras aúllo como una loba. 

Pero aún me falta algo, agito tu tiesa polla, deseosa de ver brotar su ansiado y espeso semen. La enorme cantidad de saliva que la rodea hace que el movimiento sea muy lubricado, como lubricado está tu ano, que recibe la visita de uno de mis dedos, dos, que se mueven dentro al tiempo que mi otra mano te pajea con fuerza.

Los dedos de tus pies se retuercen, tu orgasmo está cerca, tu cara empapada en mi squirt sigue bajo mi trasero. 

De tu polla empiezan a brotar densos chorros calientes y blanquecinos que aterrizan sobre mi piel, acerco mi cara, abro mi boca y recibo algunos dentro, su sabor dulzón me recuerda a la leche condensada, soy una golosa, desearía que no dejase de manar.

Me unto la piel con tu leche, como si de una hidratante se tratara. El olor a sexo lo inunda todo, caigo rendida a tu lado, con mi ano abierto aún, palpitando como si tu puño siguiese dentro, mi clitoris sigue sensible, tanto que el roce con mis dedos o con las sábanas me hace saltar.

Tu polla va perdiendo vigor mientras nuestro pulso va recuperando el ritmo, nos miramos, acaricias mi cuerpo, mis tetas con sus pezones erectos, mi mandíbula, mis mejillas… mientras mi mano recorre tu abdomen, tu pecho… poso mi cara sobre el, y así nos quedamos un rato, recuperando fuerzas…

Texto e ilustración por @sexticles

banner-libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s