El intercambio

Cada vez que quedamos los cuatro, para cenar, salir o bailar, noto que el buen ambiente que tenemos va más allá de la mera amistad. Cuando tengo enfrente a tu marido no puedo dejar de mirar su marcada mandíbula y sus anchos hombros, y veo que él no es capaz de mantenerme la mirada mucho tiempo, cuando no la dirige a mis labios la dirige, fugaz y disimuladamente, a mi escote.

Pero también me he fijado en cómo os miráis mi marido y tú, no le quitas los ojos de sus manos y sus fuertes brazos, que acaricias cada vez que tienes ocasión, como hace él con tu delgada cintura cada vez que estáis cerca. Me ha reconocido que le fascina tu sinuosa silueta y tus enormes ojos con sus largas pestañas.

De modo que aunque nunca lo habíamos hablado mi marido y yo decidimos preparar un encuentro a ver cómo terminaban. Os invitamos a comer en la terraza de nuestra casa de verano. El vino de la comida y las copas de después van animando la conversación y nos ayudan a dirigirla hacia donde queríamos.

Mediada la tarde, y con el sol todavía alto en el cielo, al fresco de la sombra de nuestra terraza, me siento a tu lado. Mi mano se posa sobre tu muslo, nos miramos, acercamos nuestros labios y ante la atenta mirada de nuestros maridos nos damos un cálido beso.

Tu mano se desliza por mi brazo hasta alcanzar la tira de mi vestido desplazándola hacia abajo. Con media teta al aire, empiezo a besar tu cuello. Tus pezones se erizan bajo la fina tela del vestido que los cubre, la ausencia de sujetador ave que destaquen como faros en la niebla.

Nuestros maridos se sientan a nuestro lado, el mío a tu lado y el tuyo al mío. Empiezan a fluir las caricias y las prendas van desapareciendo, en pocos minutos estamos los cuatro desnudos. Nuestros maridos nos acarician con ternura, reclamando una pizca de atención, atención que no hemos prestado aún tampoco a sus respectivos penes que van aumentando de tamaño rápidamente.

Tras unos minutos de estar centradas la una en la otra exclusivamente, decidimos que es el momento de prestar atención a los hombres que no han dejado de obsequiarnos con sus caricias. Cada una se vuelve hacia el marido de la otra. Mis manos se posan sobre los hombros de tu marido las deslizo hacia su cuello y finalmente enmarco con ellas su fascinante mandíbula, que acerco a la mía para unirlas en un cálido beso.

No puedo ver lo que haces con mi marido ya que estás a mi espalda. A pesar de estar besando tu marido no puedo dejar de sentir un cierto cosquilleo de celos al imaginar lo que estarás haciendo con mi marido. Me vuelvo para miraros y descubro como las manos de mi marido rodean tu cintura mientras os besáis como hacía yo con tu marido.

No esperaba sentir celos, pero ese picorcillo me lo rasco contra tu marido con mucho gusto. Mis manos buscan el pene de tu marido y lo encuentran erecto, palpitante. Lo agarro con ambas manos y bajo mi cabeza hacia su brillante glande. Oigo detrás de mí como en la polla de mi marido atraviesa tu boca hecha agua. Como si de una competición se tratase empiezo a devorar también la polla de tu marido.

Tu marido y yo nos cambiamos de sillón y nos colocamos en uno desde el que os vemos perfectamente. Tú te tumbas boca arriba mientras mi marido hunde su cara entre tus piernas.  Su destreza con la boca no tarda en hacerte jadear.

Yo, colocada a cuatro patas, siento como tu marido desliza su polla en el  desfiladero que hay entre mis nalgas. Siento la suavidad de su glande rozando mis labios y mi ano, provocándome espasmos de placer, que me hacen desear tenerlo dentro.

Tus piernas se cruzan sobre la espalda de mi marido cuando te hace llegar al primer orgasmo. Cuando tus piernas pierden fuerza y lo sueltas, él se incorpora y comienza a rozar tu coño con su polla, le pides a gritos que te penetre de una vez.

Entretanto tu marido ya se ha adelantado y su polla se desliza dentro de mi húmedo coño. Siento cada centímetro de su caliente verga entrando dentro de mi, llenándome de placer.  Sus fuertes manos agarran mi cintura mientras me embiste desde atrás haciéndome jadear como loca.

Ver como mi marido te folla mientras siento la polla de tu marido hundiéndose dentro de mí me provoca un placer indescriptible, una mezcla de celos y venganza al mismo tiempo, tan confusa como excitante.

Con mis propias manos separo mis nalgas ofreciéndole mi ano a tu marido, deseo sentir esa polla clavándose en mí, deseo adelantarme a lo que estáis haciendo vosotros. Tu marido interpreta el gesto perfectamente, hace caer un hilillo de saliva sobre mi ano, lo que unido a mis jugos que embadurnan su polla, sirve de lubricante para una entrada suave y placentera.

Al vernos, mi marido saca su polla de tu coño y la acerca a tu boca. La engulles con gula, cubriéndola con tu saliva, empapando hasta sus huevos. Las manos de mi marido agarran tu cabeza y la empujan contra su vientre.

Te folla la boca provocándote arcadas, tus ojos se llenan de lágrimas pero cada vez que su verga sale de tu boca, conectada a tí por múltiples cadenas de babas, coges aire y la engulles de nuevo, mientras tus dedos acarician sus pelotas y deslizan hacia su ano.

La polla de tu marido entra y sale de mi culo haciendo que mis tetas se bamboleen en el aire, me embiste como una fiera, hasta hacerme perder el sentido. Mis piernas se debilitan y exhausta caigo sobre el sofá liberando la polla de tu marido. Me doy la vuelta como puedo justo a tiempo de ver salir un potente chorro de espesa y caliente leche de la verga de tu marido, que aterriza sobre mi piel, salpicando desde mi ombligo a mi cara y mi pelo.

Tus dedos jugando con el ano de mi marido, lo llevan directamente al orgasmo. Entre gritos de placer descarga su semen en tu boca, inundándola, haciendo que su cálido néctar rebose entre tus labios y caiga sobre tus hermosas tetas.

Me acerco a ti para saborear el semen de mi marido sobre tu piel y tú haces lo mismo con los restos de semen que cubren mi cuerpo. Nuestros maridos observan la escena satisfechos y sonrientes. Nuestra amistad ha alcanzado un nuevo nivel. 

Texto e ilustración por @sexticles

banner-libros

4 comentarios en “El intercambio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s