El padre de mi amiga

Desde que era adolescente tengo la costumbre de ir a estudiar a casa de mi amiga, ahora que hemos empezado juntas la misma carrera, mantenemos esa costumbre con muy buenos resultados. La madre de mi amiga falleció hace un par de años, al poco de que empezaramos la carrera, y su padre está viudo y no le conozco pareja desde entonces.

Siempre me ha parecido un hombre muy atractivo, su voz cálida y amable, su cuerpo bien formado, sus manos de arquitecto, sus incipientes canas que le dan un aspecto irresistible, apenas pasa de cuarenta años, y aunque me dobla la edad no puedo dejar de fantasear con él.

Tiene en casa el estudio por lo que muchas veces nos cruzamos cuando voy a estudiar con mi amiga, nuestras miradas se cruzan a veces y no me parece que me mire como a su hija… ni yo a él lo miro como a mi padre. Me encantaría poder estar a solas con él, así que he trazado un plan, a ver como resulta.

Mi amiga está en clase, aunque hacemos la misma carrera no nos coinciden todos los horarios, así que me voy a acercar a su casa con la excusa de buscar los apuntes que me he dejado deliberadamente olvidados la última vez que estuve allí.

Llego a su casa, cruzo los dedos esperando que él esté en casa, llamo al timbre y espero… Son apenas unos segundos pero el sudor frío que me recorre me hace temblar. Abre la puerta, tan apuesto, mueve sus labios y su seductora voz me dice:

– Hola,¿Qué tal? ¿Como tú por aquí?
– Hola, se me olvidaron unos apuntes ayer, y los necesito para esta tarde.
– Pasa, ¿sabes donde están?
– Si, creo que si.
– Si necesitas algo estaré en mi despacho.
– De acuerdo, gracias.

Esta aparentemente inocente conversación transcurre entre cruces de miradas en las que veo como sus ojos recorren mi cuerpo, me he puesto un vestido ajustado y unos tacones.

– Una pregunta ¿vas siempre así de elegante a clase?
– Gracias por lo de elegante, no, he aprovechado la mañana para hacer unas compras y me gusta salir arreglada.

Desaparece hacia su despacho mientras yo voy a por mis apuntes a la habitación de su hija, de allí voy al despacho para despedirme.

Ahí está él, pensativo sentado en un sillón junto a la ventana. apoyo mi mano en su hombro, duro como una piedra, me inclino sobre él para darle dos besos y despedirme, le doy los dos besos muy cerca de la comisura de los labios, muy suaves, despacio, mirándole a los ojos.

En un momento que se me hace eterno él me mira y volvemos a acercar nuestros labios sin mediar palabra para fundirlos en un tierno beso. Me encanta como besa, con calma, con seguridad, no como los chicos de mi edad que parece que estén buscando algo en mi boca.

Su fuerte mano acaricia mi costado, la mía se desliza sobre su fuerte brazo oculto por la camisa. Mis pezones so ponen duros como piedras y mi sexo empieza a arder de deseo.

Me separo y me quito el vestido, lo lanzo detrás de su sillón, mis tetas están al descubierto, no llevo sujetador. Me vuelvo de espaldas a él y con un sensual contoneo voy haciendo descender mis braguitas por mis muslos ofreciéndole una buena vista de mi trasero.

Él observa desde el sillón, pensativo, como sopesando di debemos ir más allá. Yo deseo ir más allá, deseo verme envuelta entre sus brazos, deseo ver su polla, sentir toda su experiencia aplicada en mí…

Me pongo en cuatro y gateo hacia él, que sigue sentado en su sillón, entre sus piernas, oculto bajo su pantalón un bulto va creciendo de tamaño de forma notable, deseo tocarlo, besarlo, sentirlo…

Mi coño empieza a derretirse, siento como mis jugos lo inundan, como sus suaves paredes se deslizan rozándose sin fricción mientras me acerco a él. Desabrocho su cinturón, su pantalón… mientras rozo con mi antebrazo ese duro bulto que tanto deseo conocer.

Él desliza sus manos por mi pelo, acariciando mi ondulada melena, acariciando mi cabeza con sus dedos entrelazados con mis rizos. Por fín saco su polla, es enorme, más grande de lo que imaginaba, coronada por un brillante glande que no tardo en hacer desaparecer entre mis labios.

Él gime al sentir mi boca acariciándolo, besándolo, mi boca se hace agua y mi saliva corre sobre su enorme miembro, la extiendo con mis manos, deleitándome con esa polla gruesa, palpitante, con sus venas hinchadas de placer.

Devoro si polla con gula, trato de meterla entera, pero me cuesta, tropieza con mi paladar, mi lengua estorba, no acierto a acomodar todo eso en mi boca, me entra tan adentro que me provoca arcadas, me deja sin respiración, pero mi deseo sigue en aumento.

Sus fuertes y suaves manos, posadas sobre mi cabeza acompañan mis movimientos unas veces, otras veces me retienen contra su pelvis impidiendo que saque su polla de mi boca y obligándome a introducirla un poco más adentro.

Oh, como me gusta, noto como mis jugos desbordan mi sexo mojando mis muslos, desabrocho su camisa sin dejar de saborear su deliciosa verga, mirándole a los ojos, acaricio su torso, tan bien definido, lo beso mientras asciendo hacia su cara, que refleja lo mucho que está disfrutando… quiero su polla dentro de mí.

No estoy tomando anticonceptivos, ni estamos usando preservativo y aunque mi ano es todavía un terreno inexplorado, estoy tan excitada que deseo sentir como es tener todo eso dentro de mi culito.

Me pongo en pié y agrarro su polla con la mano mientras me coloco a horcajadas sobre él, dirijo su glande a mi ano y lo intento introducir… sin éxito. Mi ano virgen es muy estrecho para albergar ese pedazo de polla que tanto deseo.

Viendo mis intenciones, él me coge de la mano y me lleva hacia la mesa de su despacho, me inclina sobre ella, mis tetas se aplastan contra la fría superficie, que contrasta inemdiatamente con la cálida lengua que empieza a libar los jugos que emanan de mi sexo, llevándolos hacia mi ano.

Me está lubricando mi entrada trasera con una mezcla de mis jugos y su saliva, mete su lengua mientra sus manos separan mis nalgas. Me siento morir de gusto, mis piernas flaquean, y si no fuera que mi torso está sobre su mesa, me caería al suelo.

Se pone en pie y con una mano coloca su glande ante la entrada de mi ano, me estremezco solo de pensarme atravesada por esa polla. Mi clitoris late. 

Desliza su glande hacia mi coño, recogiendo mis jugos y acariciando mis labios por el camino. Lo vuelve a colocar frente a mi esfínter.

Me penetra despacio, suave, siento como se va dilatando mi ano según va entrando ese duro y suave glande hasta alcanzar su parte más ancha. Una vez superado ese punto mi ano se contrae envolviendo ese grueso pene ardiente.

Lo siento en mis entrañas, mientras sus manos agarran firme y suavemente mi cintura mientras su pelvis se acerca lentamente a mis nalgas.

Me siento llena de él, llena de placer, mi sexo empapado. Deja caer saliva sobre  su miembro mientras sigue entrando despacio, prolongando mi delirio.

Siento sus grandes pelotas contra mi sexo. Todo su miembro está dentro de mi, palpitando caliente. Empieza el movimiento de vaivén. Suave.

Poco a poco acelera el ritmo, jadea, lo mismo que yo. Mis tetas se restriegan por el escritorio, una de sus manos me agarra el pelo. Arqueo mi espalda mientras sus embestidas son cada  vez más profundas y seguidas…

Siento que mi orgasmo está a punto, y su respiración denota que el suyo no debe estar lejos. Le pido que se corra en mi culo. Quiero sentir su leche caliente inundándome.

Mi petición desata su frenesí, jadea y m embiste con tal furia que el canto de su mesa va a dejar marcados mis muslos, pero no me importa, nada me importa. Quiero su esencia dentro.

Por fin llega, un enorme chorro denso, caliente llena mis entrañas, su polla sale de mi ano y me arrodillo ante ella como quien adora a un dios pagano.

La meto en mi boca saboreando los restos de su semen mientras mis manos agarran su firme trasero… Me siento en el cielo…

Me pregunto si todo esto se hará realidad cuando él abra la puerta. Toco el timbre, se abre la puerta y aparece…

– Hola,¿Qué tal? ¿Como tú por aquí?
– Hola, se me olvidaron unos apuntes ayer, y los necesito para esta tarde.

Texto e ilustración por @sexticles

sexticles 01Aquí podéis encontrar los libros de relatos que he ido publicando hasta el momento

3 comentarios en “El padre de mi amiga

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