Aullidos de placer

Llegamos a la habitación del hotel, el viaje ha sido largo y estamos cansados, vamos a darnos una ducha antes de bajar a cenar y a conocer la ciudad.

Estoy sentado, avisando a nuestras familias de que hemos llegado bien al destino mediante mensajes a través del móvil. Mientras, tú te empiezas a desvestir, levanto la vista y estás en ropa interior, deliciosamente sexy con ese conjunto.

Te pido que me mires y te saco una foto, te acercas y te saco otra, empiezas a posar con miradas cada vez más sensuales acercándose a mi, mientras sigo tomando instantáneas.

Gateas por la cama en mi dirección, con tu hermoso escote enfundado en ese delicado conjunto, tu mirada clavada en la mía a través de la cámara.

Reptas acariciando mis muslos, en medio de ellos empieza a hacerse muy visible mi estado de excitación. Te deshaces de mi pantalón, de mi ropa interior…

Mi miembro erecto salta ante tus ojos, sin dejar de mirarme, lo envuelves con tus suaves manos mientras yo sigo capturando el momento, acercas tus dulces labios a mi glande.

Noto tu húmeda lengua acariciándolo a medida que desaparece en tu cálida boca, seguido del resto de mi polla. Tu cabeza va bajando hasta hacer desaparecer por completo mi verga.

Mis gemidos dan fe del placer que me estás dando, te vas girando de forma que te veo de costado, fotografío cada curva de tu cuerpo mientras tu saliva empapa mi polla y resbala sobre tus manos y mis huevos…

Mis manos acarician tus contornos, se introduce bajo tu braguita de encaje deslizándola sobre tu trasero hasta hacerla caer sobre tus rodillas.

Dejo de sacarte fotos y me centro en como tu cabeza se mueve arriba y abajo, mientras mi mano se desliza sobre tu redondo trasero, atrayéndote hacia mi.

Colocas tus piernas a ambos lados de mi cabeza, tus deliciosos jugos me embriagan con su olor, mi lengua busca tus labios, mis manos separan tus nalgas. Te respiro, te disfruto.

Mi lengua se mueve sobre tus labios, acaricia tu clitoris, penetra tu vagina, sorbe tu néctar. Tú sigues devorando mi polla con la maestría que te caracteriza.

Solo separamos nuestra boca del sexo del otro para gemir o coger aire. Mueves tu pelvis marcando la coreografía que mi lengua baila dentro de ti haciéndote vibrar.

Te levantas y te montas sobre mi, clavando mi polla hasta el fondo de tu vagina, mueves tu trasero arriba y abajo, haciendo entrar y salir mi polla cubierta de tus densos y blanquecinos jugos.

Saltas sobre mi, cada vez más rápido, siento como mi polla se desliza entre tus lubricadas y suaves paredes. Mis manos agarran tu cadera, tu curvas tu espalda hacia atrás, deslizando tu melena sobre mi pecho.

Mis manos trepando tus contornos hasta alcanzar tus firmes senos, con sus erectos pezones apuntando al techo. Mis dedos juegan con ellos, los pellizco, los retuerzo. Gimes.

Tus piernas se empiezan a cansar, te dejas caer de lado y nos colocamos formando una cuchara, te penetro desde atrás, siento como mi polla roza deliciosamente contra las paredes laterales de tu coño.

Acelero el ritmo, aprieto tu teta, beso tu cuello, tu boca, me pides que me coloqué sobre ti. Saco mi polla, separo tus piernas y las coloco contra mi pecho, levanto tu trasero y coloco debajo unas almohadas antes de dirigir de nuevo mi polla a tu interior.

Empiezo a embestirte de nuevo, te agarras a mis muñecas. Tus tetas se bambolean en cada empujón, te penetro fuerte, profundo, variando la velocidad y profundidad haciéndote gemir.

Sientes como palpita mi polla dentro de ti, estoy a punto de correrme, la presión de tus manos sobre mis muñecas y tus aullidos de placer son señal inequívoca de que no soy yo solo el que está en ese punto.

Una corriente eléctrica recorre mi espalda al tiempo que tus piernas atenazan mi cintura con fuerza. Chorros de mi espeso y cálido esperma inundan tu interior mientras clavas tus muslos en mis costados.

Gritamos al unísono, tus dedos se hunden en mi piel, mientras me agacho a unir mis labios con los tuyos, justo antes de dejarme caer a un lado extasiado.

Nuestros pechos suben y bajan, nuestros corazones laten como la percusión de una banda de heavy metal.

De tu coño brota un reguero de mi espeso néctar, lo recoges con tus dedos y lo introduces de nuevo, lamiendote luego los dedos, me besas haciendo que pruebe el sabor de mi esencia.

Nos levantamos sudorosos con intención de ir a la ducha, tus piernas fallan al intentar ponerte en pie y rodeo tu cintura con mi brazo para evitar que te caigas antes de llegar a lo que va a tener que pasar de ser una refrescante ducha a un baño reparador en la bañera de hidromasaje.

Texto e ilustración por @sexticles

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11 comentarios en “Aullidos de placer

  1. No se de que formar he llegado hasta aquí. Hay blogs que dejarán huella por siempre. Créeme que este es uno de ellos. Las ilustraciones que propinas en cada entrada son sublimes. Amén. Considérame otro lector asíduo.

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