La seguidora misteriosa

Estoy en la sala de espera del aeropuerto, el vuelo saldrá con retraso y me entretengo con mi cuenta de Twitter, por suerte la sala Vip de los pasajeros de primera clase es bastante cómoda.

Entre las múltiples notificaciones aparece una nueva seguidora, que se vuelve bastante activa, dando me gusta a todos mis twits, retuiteandolos, respondiendo a ellos.

No puedo evitar fijarme en ella, y voy a su perfil, investigo un poco sus tuits, como los míos son todos bastante eróticos y decido seguirla a ella también.

Casi de forma inmediata recibo un mensaje directo, el típico menaje que se genera automáticamente. Vaya decepción.

Acto seguido recibo otro, este si es personalizado.

Hola me gustan tus tuits y tus relatos, gracias por seguirme.

Empezamos una conversación que pronto va subiendo de tono, le digo que estoy esperando a que salga mi vuelo y empezamos a imaginar que ella está allí también, fantaseamos sobre lo que haríamos o dejaríamos de hacer de estar en el mismo lugar.

El tiempo pasa volando y llaman para embarcar, me despido con pesar en un momento muy caliente de nuestra conversación, ya estábamos empezando a intercambiar fotos sugerentes, aunque todavía vestidos.

Una vez iniciado el vuelo, me conecto a la wifi que hay disponible en el avión, con la esperanza de que sigas ahí, para amenizarme, al menos en parte, el vuelo transoceanico que me queda por delante.

En un momento de nuestro intercambio de mensajes calientes, en los que fantaseamos con que vamos en el mismo vuelo me envías una imagen.

Es el interior de un avión, pero para mi sorpresa, es exactamente igual a este en el que estoy volando. Al rato mandas otra foto. La azafata que sale es la misma que acaba de pasar por mi lado en el pasillo.

Al cabo de un momento un hombre de avanzada edad se acerca a mi y me dice que la señorita que se sentaba junto a él le ha pedido si puede intercambiar el asiento conmigo, para que yo me siente a su lado.

Me llega un mensaje directo tuyo:

¿Vienes?

Me levanto sorprendido, miro hacia atrás y veo una preciosa señorita haciéndome señas desde un asiento de pasillo, con el móvil en alto. No hay duda de que eres tú pero ¿Como?

Voy hacia tu asiento, sin poder disimular la erección que me había provocado nuestra conversación, que ahora, tras ver quien era mi interlocutora, se volvió aún mayor si cabe.

No me puedo creer lo que veo, me miras avanzar por el estrecho pasillo, fijas tu mirada en el bulto de mis pantalones y te muerdes el labio provocativa.

La auxiliar de vuelo pasa por tu lado en ese momento y aprovechas para pedirle unas mantas. Cuando llego a tu lado te incorporas para saludarme con dos besos como si fuese un viejo conocido.

No puedo evitar fijarme en tu prominente escote, con algún botón de más estratégicamente desabrochado para dejar entrever el fino encaje que enmarca tu busto.

Cuando estoy pasando delante de ti hacia el asiento de ventanilla tu mano roza, aparentemente sin querer aquello que observabas mientras me acercaba.

Me siento a tu lado y lo primero que se me ocurre preguntar es:

– ¿Es una coincidencia?
– Más o menos.
– ¿Cómo es eso?
– Me fije en ti y en tu erección en la sala de espera del aeropuerto, estabas muy enfrascado con tu móvil así que me acerqué a ver que te tenía tan excitado en un sitio tan aburrido. Me coloqué detrás de donde estabas sentado y como no me veías pude espiar lo que hacías, en un momento dado accediste a tu perfil de Twitter y empecé el juego que te ha traído a mi lado.
– Me dejas anonadado, y me siento muy afortunado de haber sido tan poco discreto.

Llega la auxiliar de vuelo con las mantas. Nos las colocamos sobre las piernas, retiramos el apoyabrazos que separa nuestros asientos y mi mano busca tu rodilla, mientras la tuya va directamente a otro lugar.

– Veo que no pierdes el tiempo.
– No, no es algo que me caracterice, si puedo pasar todo el vuelo disfrutando, no me voy a pasar la mitad tratando de conocerte, el trabajo previo ya lo he hecho, mira.

Me dices mientras tu mano arrastra la mía entre tus piernas, donde me encuentro unas bragas de encaje totalmente empapadas, bajo la falda que está a la altura de tu cintura oculta por la manta.
Tu suave mano ya ha liberado mi polla y recorre toda su longitud, de arriba a abajo, y viceversa, rodeando el glande llevándome más cerca del cielo de lo que ya estamos.

Mis dedos recorren tu sexo, tras apartar el delicado tejido de tus bragas, acaricio tus labios, rozo tu clítoris, introduzco suavemente mis dedos en tu húmeda y cálida rajita.
Apoyas tu cara contra mi cuello, me besas mientras gimes. Tu mano sigue regalándome un inmenso placer paseando sobre mi palpitante polla. De tus labios sale un susurro…

– Tengo hambre…

Antes de que me pueda dar cuenta tu cabeza desaparece bajo la manta y tus labios rodean mi glande. Afortunadamente los pasajeros más cercanos están durmiendo o atentos a sus propios entretenimientos. Mi mano sale de entre tus piernas, tapo tu espalda con la manta y deslizo de nuevo mi mano bajo ella, acariciando tu trasero mientras devoras mi polla afanosamente.

Tu destreza con la boca aumenta mi excitación a gran velocidad, levanto la manta ligeramente para ver como mi polla desaparece en tu boca para reaparecer cubierta por tu saliva. Tus ojos se clavan en los míos cuando levanto la manta, mi cara descompuesta por la excitacion te hace sonreír y proseguir con tu tarea.

Agarro tu cabeza con una mano acompañando tus movimientos, los dedos de mi otra mano aprietan la carne de tus nalgas a medida que las corrientes que anuncian mi inminente orgasmo se intensifican. Aceleras el ritmo, lames, chupas, la sacas de la boca para agitarla mirándola con deseo.

– Dame tu leche.

Me pides justo antes de introducirla de nuevo hasta el fondo de tu garganta, atragantándote, tosiendo, sacándola para coger aire por última vez antes de que mis calientes chorros inunden tu garganta. Reprimo un gemido de placer para evitar alertar al resto del pasaje.

Te incorporas, y con el sabor de mi semen aún en tu boca me besas. Mientras con tu mano introduces mi polla de nuevo en los pantalones. Va a ser un largo vuelo, pero se nos va a hacer corto.

Texto e ilustración por @sexticles

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2 comentarios en “La seguidora misteriosa

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